Alimentación

  • La agricultura industrial está contaminando alimentos, personas y el planeta. Y la comisión europea, lo consiente.

    El modelo de agricultura industrial nos lleva a un callejón sin salida y la Comisión Europea lo consiente.

  • Las lectinas, presentes en casi todos los alimentos de origen vegetal, son peligrosas para la salud; pero podemos minimizar sus efectos.

    Es imposible evitar todas las lectinas, pero podemos eliminar las más dañinas y reducir el resto todo lo que podamos.

  • Los cereales, especialmente el trigo, se asocian con más de 120 enfermedades.

    El trigo, glorificado como alimento saludable y esencial, está causando graves daños a la salud humana.

  • Los probióticos son una buena herramienta preventiva y terapéutica para la inflacaión intestinal.

    Los probióticos pueden ser una buena herramienta para prevenir o tratar tumores y enfermedad inflamatoria del intestino.

  • Los alimentos están sufriendo un colapso en su densidad de nutrientes que pone en peligro la salud humana.

    La calidad de nuestros alimentos es cada día peor, y casi nadie presta atención a este hecho que amenaza nuestra salud.

  • La UE ha reconocido, por fin, que el bisfenol A es un alterador hormonal dañino para los seres humanos.

    La Unión Europea ha reconocido, por fin, que el bisfenol A es un alterador hormonal dañino para los seres humanos.

  • Hoy tenemos posibilidad de prepararnos para los huracanes. Pero ¿evitaremos la catástrofe final?

    Tenemos la espeluznante sensación de que algo terrible está a punto de suceder, pero no hacemos nada por evitarlo.

  • La obesidad tiene una relación directa con diversos tipos de cáncer.

    La obesidad causa cáncer de mama, colon, próstata, útero y riñón; y se conoce ya el modo en que lo produce.

  • Las galletas para niños son una fuente inaceptable de azúcares.

    Aunque la OMS recomienda que los niños no consuman más de 35 gramos de azúcar al día, toman de media unos 150 gramos.

  • El consumo de comidas y bebidas dulces, y azúcares añadidos, se asocia a una mayor incidencia de depresión.

    La ingesta de alimentos y bebidas dulces, y de azúcares añadidos, se asocia con enfermedad mental y depresión.

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