Medicina nutricional

La Medicina Nutricional puede prevenir en torno al 70% de las enfermedades crónicas más graves y/o frecuentes, curar o revertir muchas de ellas y aliviar en todos los casos.

Puesto que la causa principal de la mala salud es la mala alimentación, la prescripción dietética es nuestra primera opcion terapéutica, generalmente más eficaz y siempre más inofensiva que la prescripción farmacológica, con la que es compatible en caso de estricta necesidad.

Se puede aplicar, entre otros muchos, a los trastornos de aparatos y sistemas que se mencionan a continuación. A saber:

Metabolismo: síndrome metabólico (sobrepeso, hiperglucemia, hipertensión, dislipemias, etc.), obesidad, diabetes del adulto, gota, hipoglucemias reactivas, resistencia a la insulina.

Digestivo: reflujo, gastritis, colon irritable, enfermedad inflamatoria intestinal (colitis ulcerosa, enfermedad de Chrön), intestino permeable, disbacteriosis, hígado graso, celiaquia.

Hormonal: enfermedades del tiroides, ovarios poliquísticos, amenorrea y dismenorrea, menopausia.

Neurológíco: migrañas, depresión, insomnio, ansiedad, estrés, fatiga crónica, neuralgias, enfermedades neurodegenerativas, parkinson, convulsiones, temblores.

Cardiovascular: arritmias, enfermedades isquémicas (angina, infarto), arteriosclerosis, hipertensión, insuficiencia cardíaca, edemas.

Osteomuscular: artritis, artrosis, osteoporosis, polimialgia reumática, calambres, piernas inquietas.

Piel: eccemas, alergias cutáneas, dermatitis, acné, psoriasis, vitíligo.

Respiratorio: asma, bronquitis crónica, apneas del sueño.

Inmunitario: alergias alimentarias, enfermedades autoinmunes (tiroiditis de Hashimoto, dermatomiositis, esclerosis múltiple, artritis reumatoide, espondilitis anquilosante, lupus, síndrome de Sjögren, anemias hemolíticas, alopecia areata).